domingo, 29 de marzo de 2009

Aprendí que lo difícil no es soñar, sino jamás cumplir los sueños, decidí seguir adelante y no esperar oportunidades, sino buscarlas.
Decidí ver en cada noche el brillo oculto del siguiente amanecer, agradecí por tener el privilegio de llamarle a alguien “amor”, y comprendí que el amor es más que un simple estado, es una necesidad de vida y que de nada sirve ser luz, si esa luz no ilumina el camino de los demás.

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